De hecho, esto ha obligado a ambas compañías a reducir sus previsiones de ventas para este año, pasando de esperar vender entre 200.000 y 300.000 unidades a unas 100.000 unidades. ¿La razón para el poco éxito de los ultrabooks? Muy sencillo: el precio.
Así, mientras que los portátiles ultrafinos de Asustek se venden en Taiwán por 1.200 (el de 11,6 pulgadas) y 1.675 dólares (el de 13,6 pulgadas), su mayor competidor y con mucho más renombre, el MacBook Air, puede conseguirse por 999 dólares (11,6 pulgadas) y 1.299 dólares (13,6 pulgadas). La decisión de los consumidores parece claro.
Esto no son buenas noticias para Intel, que ha invertido mucho dinero (y esperanza) en los ultrabooks, según recoge The Register. Otros perjudicados podrían ser Microsoft, que también esperaba que un boom de ventas de los ultrabooks pudiera llevar consigo un boom de ventas de Windows.



