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Disrupción digital: los hoteles cargan contra Airbnb

Airbnb es la empresa de más rápido crecimiento en el segmento de alquileres temporarios y alojamiento. La compañía subió 339 lugares en el ranking del último año y se ha establecido como una estrella en el sector de los viajes. A su vez, la comunidad de alojamiento en línea sumó un promedio de 94,9 millones de visitas mensuales del año pasado, con la participación de usuarios durante un promedio de 11 minutos por sesión, visitando un promedio de 13 páginas. También fue el sitio de mayor crecimiento del año pasado, de acuerdo con SimilarWeb.

Los turistas que utilizan Airbnb ven en esta comunidad una oportunidad de conseguir hospedajes más económicos que los tradicionales y también más novedosos. Por su parte, los oferentes de alojamiento –personas que disponen de espacio en sus hogares para recibir huéspedes- obtienen un rédito económico. Así son las relaciones materiales que ofrece la empresa; las relaciones personales que pueden tener lugar durante las estadías funcionan como marco de marketing.

La filosofía de Airbnb es la de compartir. O mejor dicho, sacar provecho de espacios vacíos, así como Uber permite que conductores privados usen sus autos particulares para transportar gente.

Sin embargo, uno de los actores más perjudicados de la aparición de Airbnb son los hoteles. De hecho, un estudio realizado por la Penn State University llegó a la conclusión que casi el 30% (US$ 378 millones) de los ingresos de Airbnb en 12 de las áreas metropolitanas más grandes de Estados Unidos provino de “operadores de tiempo completo”, con alquileres disponibles 360 días al año. Cada uno de estos operadores promedió más de US$ 140.000 en ingresos durante el periodo analizado.

Varias industrias tradicionales deberán reconfigurarse frente a estos nuevos desafíos, como lo están haciendo los operadores de telecomunicaciones frente a propuestas como la de Netflix, o bien como lo hizo la industria discográfica después de la irrupción de Napster. Ahora parece ser el turno de los hoteles.

La investigación fue financiada por American Hotel & Lodging Association (AH&LA), un grupo comercial que está en conflicto directo con Airbnb. Desde la asociación entienden que las unidades alquiladas equivalen básicamente a un hotel ilegal y que pone los hoteles tradicionales en desventaja competitiva. Argumentan que la plataforma abre un espacio gris, donde la formalidad y la informalidad se entrecruzan, lo cual permite eludir impuestos y burlarse de las normas de salud y seguridad, según publicó Fortune.

El medio recogió las declaraciones de Nick Papas, vocero de Airbnb, quien señaló que el estudio de Penn State University es un análisis engañoso, con la intención de manipular. Papas agregó que la plataforma es exitosa porque sus anfitriones – una gran mayoría de los cuales son de clase media que comparten sus hogares con el fin de crear ingresos suplementarios – proporcionan a los huéspedes experiencias transformadoras.

El estudio sobre Airbnb destaca que:

  • Las ciudades con el mayor número de operadores a tiempo completo son Nueva York y Miami en la costa este, y Los Ángeles y San Francisco en la costa oeste.
  • Las personas o entidades que ponen en alquiler dos o más propiedades residenciales dan cuenta del 17% de los inmuebles ofrecidos en las doce ciudades estudiadas. Este es un segmento de rápido crecimiento de los “operadores de unidades múltiples”, que se quedan con casi el 40% de los ingresos en esos mercados, lo que equivale a más de US$ 500 millones al año.
  • El crecimiento en lo que Airbnb llama “mega-operadores” (los que alquilan tres o más unidades) fue el mayor, pasando de US$ 16,1 millones en septiembre de 2014 a US$ 29,2 millones igual mes de 2015, un aumento del 81,4%. Este tipo de locatarios pasó de 1.171 a 2.193 en el mismo periodo de tiempo.

La regulación, como siempre cuando se trata de innovaciones, llega tarde. San Francisco recientemente pidió ayuda a Airbnb para tomar medidas contra los hoteles ilegales. La empresa llegó a un acuerdo con Nueva York para compartir datos de las reservas, en lo que podría ser un esfuerzo para evitar una mayor regulación.

De todas formas, como sostiene el medio estadounidense, las organizaciones comerciales suelen financiar estudios como cuando tienen una meta a largo plazo – en este caso, probablemente la regulación a nivel federal para controlar a los sitios de intercambio como Airbnb. En caso de surgir una regulación, Airbnb, valorada en US$ 24.000 millones, dará lucha con sus recursos, por no hablar de los miles y miles de clientes y anfitriones satisfechos.

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Written by Guillermo A. Mata

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